Identidad de las Mesoamericanas

La identidad de las Mesoamericanas se fundamenta en su autodeterminación como “mujeres en resistencia”. Cuestionan la situación de las mujeres y revalorizan sus vidas dándose prioridad a sí mismas. Replantean su desenvolvimiento en los espacios privados y públicos, empezando por sus hogares y sus comunidades. “Resistir es una forma de estar en este mundo para nosotras como mujeres”, esta frase es representativa de su identidad.

Se plantean de manera propositiva su razón de ser: “...con el paso de los años se ha convertido en una afirmación en el sentido de que es una actitud proactiva, como acción positiva, es algo que construye. Llega al punto de considerar que, por ejemplo, tener espacios de formación propios es parte de la resistencia. Es una manera de construir pensamiento y posicionamientos propios.”

Otro eje es la diversidad cultural de las mujeres que participan, sus raíces históricas en pueblos originarios, en comunidades urbanas y rurales, en diferentes opciones productivas y laborales, en edades, en sus saberes, en nacionalidades de la región y procedencias de diferentes territorios, con sus particulariades sociales, políticas y económicas. Desde esta riqueza buscan reconocerse e identificarse. Su organización se ha propuesto un reto enorme, encontrar los puntos de convergencia, llegar a acuerdos, más allá de sus diferencias.

En esta perspectiva coinciden con Marcela Lagarde, feminista mexicana, quien considera que:

“Las mujeres quieren cambiar el mundo y hoy dirigen la mirada hacia ellas mismas. Desde esta perspectiva, sus experiencias son analizadas para evaluar su impacto sobre la desarticulación de la opresión femenina, y para dilucidar la correlación existente entre tendencias a la conservación de la fememinidad dominante, formas nuevas de femenidad opresivas, y formas antipatriarcales y libertarias de ser mujer.”

Las Mesoamericanas tienen una visión crítica de la economía, se comprende el neoliberalismo como una sistema de opresión que ha colocado a las mujeres en una posición de desventaja en el sistema productivo, dejándoles muy poco o nada de la riqueza que producen. Por eso buscan alternativas para generar ingresos, lo que implica desestimar las opciones establecidas por la economía de mercado, por ejemplo las microempresas: “no estamos dispuestas a trabajar para cualquiera”, es una frase que muestra esta posición; su tiempo es revalorizado, en las diferentes formas que se utiliza. “No se trata de sustituir el modelo capitalista, sino de ir construyendo y rompiendo sobre el camino mediante generación de experiencias. Resistir al mercado y no aceptar su hegemonía, son cosas que son resistencia, probablemente podemos ver muchas de esas experiencias en las MER”.